May 13, 2019

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Por: webdelujo

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Tags: Mercedes Hernández

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Categorias: Blog Mercedes Hernánadez

SUMISIÓN A TU JEFE

Si bwana… Lamentablemente todavía podemos encontrarnos con jefes con actitud arrogante y caciquil, que pagan la sumisión y no el trabajo. Sinceramente con las nuevas generaciones que vamos ocupando puestos de mando  y responsabilidad en el mercado, espero que esta figura arcaica se vaya extinguiendo, y que no sea algo que se expanda.

El clásico jefe con visión arrogante, que marca y diferencia un estatus con sus empleados, marca esta actitud por miedo, por miedo a ser destronado por sus subordinados.

Esta práctica deja evidente una posición de poder de forma insana, se proyecta un tipo de liderazgo que no es positivo ni para el equipo, ni para la organización en general, acaba afectando al desarrollo del talento, sintiéndose cohibido, y con miedo en el cuerpo incluso de poder perder su puesto de trabajo, por lo que la productividad de estas personas se verá altamente afectada, no son trabajadores felices.

En el departamento de Recursos Humanos, tenemos la obligación de detectar estas malas prácticas, y de fomentar otros métodos de trabajo, así mismo de detectar en las nuevas incorporaciones en las organizaciones estas actitudes y valores de los nuevos empleados.

Debemos de implantar medidas flexibles en la organización que apoyen al trabajador, debemos de revisar el alcance de los objetivos fijados, y es primordial realizar las encuestas de clima laboral, donde estas prácticas negativas por parte de los mandos pueden ser detectadas para iniciar un cambio.

Un empleado siempre tiene derecho a mostrar su opinión , y a aportar su valoración sobre el trabajo que le toca desempeñar, o sobre el funcionamiento de algo que este directamente relacionado con su trabajo, no debe de existir miedo a la libertad de expresión, siempre todo dicho con coherencia y educación ha de ser escuchado y es totalmente respetable. Debe de manifestar seguridad y conocimiento de su trabajo, hablando con respeto.

Llegando más lejos se podría demostrar que quien no se deja someter acaba destacando.