El precontrato

Cuando estamos en búsqueda activa de empleo, pasamos todo un proceso de selección, con sus diferentes fases, llegamos a estar entre los finalistas, y posteriormente somos los elegidos, indistintamente de cómo haya sido el proceso:

si directamente a través de la empresa, o ha participado como intermediario, una Consultora externa de Recursos Humanos, SIEMPRE tenemos que solicitar un precontrato por escrito.

Donde se detallen las condiciones de nuestro puesto de trabajo, donde nos especifiquen nuestra jornada laboral, nuestro horario, nuestro salario, nuestras funciones, nuestro tipo de contrato y su vigencia, nuestro responsable directo, nuestra fecha de incorporación, procurar al máximo que esté todo claro.

Un precontrato no da derecho a ninguna relación laboral, pero sí hay un compromiso firme de sellar un contrato laboral en un momento futuro concreto.

Es posible fijar un precontrato de trabajo oralmente.

Pero tienen que haberse especificado de manera expresa las condiciones de contratación y el momento en el que se hará efectiva la contratación laboral.

No basta con que se haya mencionado una posible contratación en una conversación o en una entrevista de trabajo. Ahora bien, lo más aconsejable es realizarlo por escrito, pues constituye una prueba irrefutable del compromiso por ambas partes.

Mi consejo es que la palabra, no basta, y aunque el proceso haya sido llevado a cabo a través de una consultora externa, incluso de gran prestigio a nivel nacional, elitista en cuanto a perfiles profesionales, exijamos una carta de precontrato.

Realmente, el candidato es el producto, para un puesto de trabajo, y un nuevo puesto de trabajo en algunas ocasiones puede acarrear, mudanzas, cambiar a los hijos de colegio, baja voluntaria en otro puesto de trabajo …

Una serie de situaciones importantes en nuestra vida personal, que debemos de realizar con una estabilidad y una seguridad que nos respalde.

Es normal que sintamos un respaldo si tenemos a un profesional de los Recursos Humanos, o que confiemos en la empresa en la que nos disponemos a incorporarnos.

Pero en algunas ocasiones, en los departamentos de personal y en los despachos, suceden decisiones, cambios, y modificaciones, de los que el candidato en ningún momento está al corriente, se le mantiene al margen, y se le omite mucha información, que en el mejor de los casos se entera si llega a ser contratado, y hasta ese momento realmente no es más que un candidato más en un proceso de selección.